La Directiva de Aves de la Unión Europea (UE) no solo se preocupa de las especies amenazadas y estrictamente protegidas, también de las cazables, que son una parte muy importante de la biodiversidad común de todos los europeos. El artículo 7 de dicha directiva impone a los Estados miembros la obligación de cazar solamente ciertas especies –enumeradas en el Anexo II– y hacerlo además de forma razonable y con una regulación equilibrada desde el punto de vista ecológico, en particular en cuanto a las aves migratorias. Son por lo tanto especies cinegéticas, pero no pueden ser cazadas durante la época de cría y, si migran, tampoco durante el trayecto a sus zonas de reproducción.
En los últimos tiempos la Comisión Europea parece más preocupada por el cumplimiento de estas disposiciones y quiere ayudar a los Estados miembros en la tarea. Perfecto. Por ejemplo, desde Bruselas informan de la pobre aplicación de las medidas previstas en los planes de gestión de la UE para trece aves cinegéticas en un estado de conservación desfavorable, entre ellas la tórtola común y la codorniz.
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