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Nos tienen miedo

Dos leones visitan una charca (foto: Naas Rautenbach).
Martes 01 de abril de 2025
Muchos animales evitan el contacto con las personas. En la sabana africana, los mamíferos huyen con más intensidad al escuchar conversaciones entre gente que al oír rugidos de leones o sonidos asociados a la caza. Este temor al ser humano influye en cómo se mueven, comen y beben las especies dentro de su hábitat.

Por Salvador Herrando-Pérez

A lo largo de nuestras vidas interaccionamos con cientos de especies animales, sin pararnos a pensar en ello. Muchas veces esas interacciones son directas, como cuando nos topamos con animales salvajes paseando por la montaña o conduciendo nuestro coche por una zona rural. En nuestro papel de cazadores, pescadores y coleccionistas matamos más de 15.000 especies de vertebrados, que vienen a ser un tercio de su diversidad conocida, y un abanico de presas trescientas veces superior a la de cualquier otro depredador de tamaparño similar. Si alguien ha sobrevivido a alguna agresión o accidente con riesgo de muerte, comprenderá que la experiencia se recuerde toda la vida. Del mismo modo, los animales almacenan información de encuentros amenazantes o lesivos cuando se tropiezan con personas. Por eso, para ellos, ajustar su comportamiento a la presencia de gente tiene repercusiones en la supervivencia y la reproducción, que se transmiten de una generación a otra (5). Por ejemplo, esta capacidad de ajuste determina qué individuos, poblaciones y especies conviven cerca de nosotros en ambientes urbanizados.

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